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“Como afrontar su primer torneo” por Mariano Puerta

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Recuerdo con especial cariño mi primer torneo, aunque curiosamente fue un auténtico desastre. Llevo jugando al golf solo quince años, hace nueve me anime a participar en mi primer torneo. No me sentía preparado para ello sin embargo mi profesor, mis amigos, mis compañeros habituales, me empujaron a hacerlo inscribiéndome sin yo saberlo. Era en aquel entonces un jugador que cumplía e incluso mejoraba con asiduidad su hándicap cuando jugaba con los amigos. Sin embargo, yo no las tenía todas conmigo, dudando si sería capaz de mantenerlo en un torneo. Bueno, dudaba de mi capacidad y tenía miedo a la opinión de los demás o mejor pánico a que podían decir de mi tras el torneo, era algo que me obsesionaba entonces.

Con todas las dudas del mundo y sin alegría alguna al levantarme, me encaminé una calurosa mañana de septiembre hacia el campo, mientras conducía me ponía más nervioso aún. Llegue, me acredite y me fui al último hoyo del campo, mi hándicap no daba para más y estaba en el último lugar de la lista de los jugadores. Unos días después cuando vi la lista de la clasificación supe que por encima de mí estuvieron aproximadamente cuarenta jugadores entre 35 y 30, de un total de sesenta. Así como que el mejor hándicap del campeonato era 24, así que no era precisamente un campeonato de profesionales. Pero en ese momento para mis todos aquellos hombres que veía al pasar mientras caminaba a mi hoyo, me parecían …Tiger Wood.

Del grupo que me toco no conocía a nadie. Así que me presente e intercambie las tarjetas, uno de ellos con el mejor hándicap de los cuatro según el mismo aseguro, organizo y preparo las salidas en el partido, para mí el último lugar, además decidió que sería mi marcador. Aquel hombre actuaba como si llevara toda la vida jugando campeonatos, diciéndonos a los demás como, cuando y porque teníamos que hacer las cosas. “Debía tener un hándicap muy bajo” pensé.

Empezaba como último clasificado, en el último partido y siendo el último en jugar, más abajo no podía llegar, me tranquilizo, los nervios que había tenido durante el viaje, la acreditación y el paseo al hoyo de salida, desaparecieron. En ese estado me fui hacia la bola comentándome a mí mismo “no pienses en nada”. Y le di con el alma como todo buen primerizo, con un excelente resultado en medio de la calle. Mi primer golpe en un torneo había salido bien así que me convertí en el hombre más feliz del mundo, el miedo que había tenido hasta entonces se tornó esperanza, confianza y alegría. Me di la vuelta camino de mi bolsa para guardar el drive y yo creo que flotaba, podía jugar bien, disfrutar y porque no hasta bajar algún puntito de hándicap. Me sentía concentrado, capaz y deseoso de jugar el resto del campeonato. ¡Como habían cambiado las cosas!

“La suerte del primerizo”, me comento mi marcador. “Con ese swing tan malo que tienes, no entiendo cómo es posible que tu golpe haya sido bueno”. Aquellos dos comentarios tornaron mi alegría en enfado desapareciendo en el acto, confianza y concentración, tanto, que incluso no vi un pequeño agujero que había cerca de mi bolsa, metí el pie en él y me caí, haciéndome daño en mi maltrecha, desde hace años, rodilla derecha, comenzando desde ese momento a cojear.

No aguante mucho, tras finalizar el tercer hoyo tuve que abandonar, no solo con la rodilla hinchadísima y cojeando sino lo que es peor, amargado. Conmigo también lo hizo ante mi sorpresa, otro de mis compañeros, el cual también había estado recibiendo comentarios parecidos a los míos por parte de mi marcador. Aquel hombre me ayudo con la bolsa mientras que yo utilizaba el putt como bastón. Fue amabilísimo y siempre le estaré muy agradecido. Gracias a su ayuda pude llegar primero al bar y después a mi coche, no sé si lo hubiera

Como afrontar su primer torneo

conseguidosolo.Leinviteauncaféycharlamosunrato.Me comentoqueélhabíaabandonado pues tampoco aguantaba los comentarios de mi marcador, ambos eran socios del campo y siempre se comportaba así con los demás con el único objetivo, según me dijo, de desestabilizarlos y ganarlos.

Pasaron dos o tres años hasta que jugué otro campeonato. La opinión de los demás dejo de importarme, había conocido el coaching había trabajado con mi coach encontrando soluciones propias para que nada ni nadie me afectara, no solo en el golf también en mi vida personal y profesional. Así que cuando jugué mi segundo campeonato, estaba concentrado, confiado y seguro de mi capacidad, hice un excelente resultado, baje mi hándicap tres o cuatro puntos y, además, gane. Quizás si no es por el coaching, no hubiera disfrutado nunca del golf como lo hago ahora, incluso quizás lo hubiera abandonado. La opinión de los demás puede ser determinante en cualquier actividad humana, desestabilizándonos y llevándonos incluso a abandonar nuestros objetivos.

“Que nada te afecte” ha sido una de mis máximas en el golf y en la vida desde entonces. Muy a menudo nos cruzamos con personas que sin pedírselo, van a verter opiniones, comentarios y calificaciones gratuitas sobre nosotros, descargándonos así sus frustraciones, si les dejamos que consigan su objetivo, nunca podremos avanzar. Así que, por favor, cuando jugué al golf hágalo convencido que nada ni nadie le va a desestabilizar, conseguirá disfrutar del juego, del campo y de un magnifico día de golf. Y si por cualquier motivo no lo consiguen piensen que al volver a casa le espera su familia, sus amigos o un buen libro. Y si esto no le basta piense que los momentos malos, son eso, solo momentos y que la vida cambia en un segundo si estamos atentos y deseosos que así ocurra.

Yo guardo un recuerdo maravilloso de aquel torneo, no porque años después me encontrara a mi marcador en otro torneo, siguiera teniendo el mismo hándicap y yo treinta puntos menos. No porque aquel torneo me ayudara a encontrar el coaching y mejorara mi rendimiento en todas mis actividades. El abandonar prematuramente el campo me permitió, por una casualidad, conocer aquel día a la que hoy es mi mujer y desde entonces soy feliz.

Afronte su primer torneo con la idea de que nada ni nadie le afecte y deje que la vida le sorprenda, aun no se puede ni imaginar lo feliz, que puede llegar a ser con ello incluso perdiendo.

Mariano Puerta

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