Chiclana – Sancti Petri, inolvidable

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POSTERS CHICLANA SIEMPRE 2012

Al sur de la Bahía de Cádiz, bañada por las aguas del Atlántico y rodeada de marismas, Chiclana de la Frontera se ha convertido en un importante enclave turístico. Playas de arenas finas, campos de golf, senderos, gastronomía, espacios naturales, patrimonio, una completa programación de ocio y cultura y sus modernas infraestructuras, hacen que la estancia del viajero se convierta en una experiencia inolvidable.

La Barrosa y Sancti Petri, con sus 8 kilómetros de playas de arenas blancas y textura suave, su mar azul y limpio, y sus completos servicios han hecho que dispongan de los galardones más prestigiosos. Estas playas se encuentran rodeadas de salinas y abundantes zonas verdes de pinares, de alto valor ecológico, que merecen una visita pausada al atardecer, momento del día que también resulta ideal para participar de las románticas puestas del sol que ofrece la costa chiclanera. Puestas de sol que son una auténtica maravilla de la naturaleza, donde el resplandor del sol de poniente va desapareciendo deslizándose sobre la silueta del islote de Sancti Petri, donde se sitúa el famoso Castillo de Sancti Petri. Este lugar mágico, estampa emblemática de Chiclana, está plagado de leyendas e historia, pero sobre todo ha sido testigo del paso de varias civilizaciones. Uno de los santuarios más importantes de la Antigüedad, el famoso templo dedicado a Hércules (Melkart) se encontraba asentado en este lugar.

foto: Basilievich
foto: Basilievich
Chiclana también es deporte. Sus infraestructuras, la situación estratégica de sus equipamientos deportivos, muy cerca de la zona hotelera y la alta calidad de los servicios que presta, han hecho de esta ciudad un lugar idóneo para los amantes de las más variadas disciplinas deportivas. Y si a esto se añade la idoneidad del clima, la práctica del deporte al aire libre se transforma aquí en una experiencia inigualable. Todo un mundo de posibilidades para practicar deporte, desde el golf hasta la vela, pasando por el surf, el windsurf, la natación, el atletismo, el fútbol, el tenis, la equitación, el ciclismo, y un largo etcétera, donde la satisfacción siempre está asegurada. Todo esto ha hecho que Chiclana sea Ciudad Europea del Deporte en 2015.

La belleza de sus playas y sus innumerables actividades no ensombrecen sus atractivos históricos. Por ello resulta imprescindible para el visitante sumergirse en el casco urbano del municipio, y realizar un paseo placentero para conocer su rico y variado patrimonio cultural: la Iglesia de San Juan Bautista, bello ejemplo del neoclásico, el Arquillo del Reloj, la Iglesia y convento de Jesús Nazareno, cuya portada barroca, genovesa, de mármol de Carrara, es una de las más bellas de la provincia, la Iglesia de San Sebastián, que ha sufrido numerosas ampliaciones, las últimas le han dado la imagen de un edificio neogótico.

Este paseo por el rico y variado patrimonio chiclanero podría terminar en otra de las imágenes representativas de Chiclana: la Ermita de Santa Ana, obra de la segunda mitad del siglo XVIII, es visible desde toda la comarca, dada su altura sobre la ciudad, lo que la convierte en un magnifico mirador desde el que se disfruta de unas impresionantes vistas. Completa esta visita cultural sus tres museos: el Museo de Chiclana, el Museo Municipal Taurino: Francisco Montes Paquiro y el Fábrica Museo Muñecas Marín.

foto: Pedro Leal
foto: Pedro Leal
Imperdonable sería para el visitante no pararse a disfrutar de la también rica y variadísima gastronomía chiclanera, de cuyos exponentes se puede dar buena cuenta en cualquiera de sus excelentes establecimientos hosteleros o bien adquirirlos en su conocidísimo Mercado de Abastos, siempre burbujeante y lleno de vida y lugar de obligada visita. Un breve recorrido por esta gastronomía, un verdadero placer para los sentidos, podría comenzar por sus apreciados productos hortícolas, sus mariscos y sus pescados de “estero”. También destacan sus embutidos, que siguiendo procedimientos artesanales, ofrecen especialidades como la butifarra, chicharrones, longaniza o morcilla muy apreciadas. Asimismo, su repostería, con una amplia gama de especialidades pasteleras, ha sido objeto de merecida fama en la comarca. En este capítulo es obligado mencionar la torta de almendra, que elaboran las monjas RR.MM. Agustinas Recoletas. El vino de Chiclana es, sin lugar a dudas, la aportación más notable de la ciudad en este campo. Vinos blancos finos y moscateles, elaborados con procesos rigurosamente tradicionales, que podrán degustar en las diferentes bodegas que se encuentran en nuestra ciudad.

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