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Datos para el optimismo

por Salvador Jaime Gallardo

La Costa del Golf sigue siendo un destino predilecto para el mercado británico, nórdico e irlandés, y empieza a serlo para el golfista de mercados emergentes como la República Checa, Eslovaquia o Hungría, y demás países de Europa central. Así se desprende de los datos de un estudio interno de Santana Golf, que refleja que la Costa del Golf ha arrojado cifras de negocio similares al mejor verano de la última década.
Asimismo, estos mismos datos revelan que se está produciendo un cambio progresivo en el mercado turístico que visita en la época estival nuestro litoral para la práctica del golf, con un aumento del turismo nacional, y la presencia de golfistas alemanes, holandeses, belgas y, en menor medida, franceses y suizos. Este dato es esperanzador, puesto que la diversificación de mercados emisores es muy importante para evitar la dependencia de los tres mercados tradicionales, con el riesgo que supone “tener todos los huevos en el mismos cesto”.

De este estudio también se desprende que la tipología de cliente muestra un perfil de golfista mucho más exigente, que espera obtener más por menos, lo que provoca una presión extra sobre el sector, que debe buscar nuevas fórmulas para atraer, satisfacer y fidelizar al cliente; y que debido a la coyuntura económica actual deberá hacerlo ahorrando costes y aumentando ventas.
Los datos de jugadas son muy interesantes, y particularmente los relativos al mercado nórdico (Finlandia, Suecia, Noruega, Islandia y Dinamarca) que ha aumentado sus cifras cerca de un 25% este verano en relación al mismo período del año anterior. Y es interesante porque las temperaturas en el norte del territorio europeo han sido en los meses estivales extraordinarias, lo que invita a pensar que en un escenario climatológico distinto la llegada en el número de golfistas escandinavos habría sido incluso superior.
En cualquier caso, son buenas noticias en un momento en el que la industria necesita oxígeno para mantener sus constantes vitales; de acumular fuerzas para seguir peleando, abandonar los malos resultados y adentrarse en la senda del crecimiento.

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