Jon Rahm: El león de Barrika que domina el mundo del golf por Guillermo Salmerón

El periodista Guillermo Salmeron cuenta en su libro "Jon Rahm y el milagro del golf español" la intrahistoria del jugador español, desde sus inicios hasta el US Open

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Guillermo Salmeron

Jon Rahm Rodríguez nació el 10 de noviembre de 1994 en el pequeño y precioso pueblo de Barrika (Vizcaya), a apenas 20 kilómetros de Bilbao, en el norte de España.

Nadie de los Rahm jugaba al golf hasta que, en 1997, invitan a dos buenos amigos de Edorta —su padre— a ver en directo la Ryder Cup que se jugó en el campo gaditano del Real Club de Golf de Valderrama, donde Europa ganó al equipo estadounidense con la capitanía magistral de Severiano Ballesteros.

Tras aquella visita de sus amigos, con los que Edorta esquiaba y jugaba al pádel habitualmente y el descubrimiento del golf a través de sus compañeros, el padre de Jon se hizo socio del Club de Golf de Larrabea. Se apuntó y después, en 2003, también se sumaron su mujer y sus dos hijos Jon y Eritz.

“Nunca imaginé que Jon llegaría tan lejos y a tanta velocidad”, asegura Edorta en una charla en Valderrama, donde su hijo disputaba el Andalucía Valderrama Masters de 2017. “Sueñas que tu hijo puede llegar, pero intentas ser realista. He visto a muchos que se han quedado por el camino, de ahí nuestra insistencia en que terminase los estudios. Pero en 2015, cuando fui con Eduardo Celles al Phoenix Open del PGA Tour y Jon quedó quinto, siendo todavía amateur —le invitaron como Campeón del Mundo—, ahí empecé a pensar que el sueño se estaba haciendo realidad”.

Ahora, con 26 años Rahm lleva ya viviendo casi ocho años en Estados Unidos, está felizmente casado y ha tenido a su primer hijo, Kepa. Aunque su corazón está en su Barrika natal, en ese Bilbao que tanto ama, con su familia, lo más importante para él y con ese Athletic Club cuyos colores corren por sus venas como si fuera un león más.

Desde 2004 Jon ha ganado multitud de torneos benjamín, infantil, junior y boy. Campeonatos de España, Campeonatos de Europa por equipos, como el que logró en 2014, el Campeonato de Europa Sub-18 y los Campeonatos de España amateur en 2014 y 2015. El Campeonato del Mundo Amateur de 2014, en Japón, en el que el equipo español masculino ganó la medalla de bronce y donde Jon se hizo con la victoria individual enseñando por primera vez al mundo su tarjeta de presentación más espectacular. Allí, en tierras asiáticas, en el mes de septiembre y con apenas 20 años, Jon lograba un triunfo histórico con 23 bajo par, seis menos que el récord establecido por el gran Jack Nicklaus, en 1960, cuando ganó con -17.

No sería la primera vez ni será la última que su destino se uniría al de Nicklaus. Cuatro años después, en 2016, Rahm recibiría el Jack Nicklaus Award al mejor jugador de la temporada universitaria. Un galardón que sumaría a su triunfo en el The Memorial Tournament, en el PGA Tour, en 2019, en la casa de Jack Nicklaus cumpliendo los vaticinios del Oso Dorado y alcanzando 31 años después de que Severiano Ballesteros lo lograra, el número uno del mundo.

Un liderato mundial que ha vuelto a conseguir por segunda vez en este 2021 tras lograr en Torrey Pines, donde ganó su primer torneo profesional y donde le pidió la mano a su actual mujer, el US Open 2021. Antes, Jon había conseguido 12 torneos profesionales, tanto en el PGA Tour como en el European Tour, dos Open de España consecutivos, en el Centro Nacional y en el Club de Campo y la Ryder Cup de París, batiendo en su partido individual a Tiger Woods.

Pero palmarés aparte, la importancia de Jon radica en lo que muestra al exterior, como les ha sucedido siempre a los más grandes deportistas españoles. Los valores que han demostrado estrellas como Ángel Nieto, Miguel Induráin, Manolo Santana, Fernando Alonso, Seve Ballesteros, José María Olazábal, Gemma Mengual…y tantos otros y otras, que han sabido multiplicar sus experiencias repartiendo felicidad y éxitos y haciéndonos a todos copartícipes de sus triunfos. Algo que no está al alcance de mucha gente.

Un Jon Rahm que fue Jon Rahmbo —el mote que le pusieron en la Universidad de Arizona— durante algunos años en referencia al legendario personaje de Silvester Stallone, pero del que ya queda muy poco en la vida de este deportista que da la sensación de que evoluciona constantemente.

Este es Jon Rahm, aunque en su recuerdo y en el de sus más cercanos, esté todavía la imagen de ese chaval que quería ante todo ser número uno del mundo. Con un carácter tan indomable que casi cada vez que iba a jugar con sus abuelos a las cartas y perdía ­­—que solía ser la mayoría de las veces— se levantaba de la mesa, se despedía con un beso de los dos y cerraba dando un portazo que dejaba claro como la profesión iba por dentro, y es que a Jon no le gustaba perder ni a las cartas con sus abuelos.

 

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