Juan Marín: «El Gobierno debería escucharnos más, porque la experiencia y la competencia en turismo reside en las comunidades y es aquí donde tenemos la visión más cercana y acertada de la situación»

Juan Marín, vicepresidente de la Junta de Andalucía y consejero de Turismo, Regeneración, Justicia y Administración local, analiza en esta entrevista en Golf Circus la situación del sector turístico y los retos que enfrenta tras la pandemia

En el encuentro telemático que mantuvo usted en la Mesa del Turismo presentó un plan de choque para reactivar el sector tras la crisis del Covid-19. Uno de los objetivos es la preservación y potenciación de la marca Andalucía, ¿puede decirnos en qué consistirá?

Consiste en reformular por completo el programa de marketing que veníamos desarrollando este año para adaptarlo a la nueva realidad. Hay que tener en cuenta que nos enfrentamos a un escenario completamente distinto. Ahora mismo, consiste en poner el foco en el turismo de proximidad y programar campañas específicamente para este mercado, para el nacional y el andaluz. A mismo tiempo, tenemos que planificar actuaciones para cuando muestren su recuperación los mercados emisores internacionales.

También reforzaremos alianzas con operadores, re-programaremos los patrocinios no ejecutados, potenciaremos productos que promuevan la fidelización del viajero como la tarjeta cultural y estamos prestando una especial atención a la formación online para los trabajadores y empresarios, más en estos días de confinamiento.

Por otro lado, agilizar las subvenciones que teníamos previstas para el sector, tramitar el decreto de clasificación hotelera para dinamizar la inversión o aprobar bonificaciones para viajar a Andalucía, son actuaciones esenciales que se pondrán en marcha en este plan.

En ese plan de choque se anunció la restructuración de las acciones para 2020 para adaptarlo a las nuevas circunstancias. ¿Esas nuevas circunstancias a las que se refería son el turismo andaluz y nacional?

Efectivamente, en el escenario que consideramos más probable -entre las diferentes previsiones que barajamos- figuran el turismo nacional y el andaluz como objetivo prioritario. Los que creemos que primero se recuperarán. Y en ellos nos vamos a centrar con mayor intensidad para que el sector pueda retomar su actividad en el menor tiempo posible y con el menor impacto para la economía y el mercado laboral.

¿Cómo van a hacerlo?

Como decía antes, todas las medidas expuestas en el Plan de Choque van encaminadas a reducir el golpe que la crisis sanitaria por el Covid-19 está dejando ya en la industria turística y el efecto que tendrá a medio y largo plazo.  Para eso hemos incluido medidas que ayuden a incentivar el empleo, que eviten la pérdida de trabajo, y preparen al sector para afrontar una nueva etapa, y para que fortalezcan la investigación y la formación para posicionar a Andalucía como un destino seguro y preferente.

El Plan cuenta con dos estrategias. Una con la que trataremos de rehabilitar y reactivar el sector, con acciones fiscales, de incentivo, financiación y liquidez para las empresas turísticas; y otra en la que nos centramos en potenciar la oferta andaluza con un nuevo programa de promoción, especialmente dirigido a esos mercados nacional y andaluz.

¿Forman parte de ese plan los bonos vacacionales?

Estudiamos ponerlos en marcha para favorecer que los andaluces hagan turismo en la Comunidad, y que, si una familia pasa sus vacaciones en un hotel, éste le haga un descuento que facturará a la Administración. Italia lo va a hacer de forma directa o a través de desgravaciones de renta. Analizando este modelo, por sus características, pensamos que es el Estado el que debería asumirlo como propio y establecerlo a nivel nacional. Ahora bien, si no lo hace, como está pasando con tantas otras propuestas que lanzamos las regiones, intentaremos aplicarlo con un sistema de bonificación que asumirá la Junta o deducirlo del tramo autonómico de este impuesto.

El Presidente de La Junta de Andalucía Juan Manuel Moreno, en una entrevista en la cadena de TV Telecinco, se mostró partidario de que hoteles y restaurantes abran este verano “de forma progresiva y con garantías”. ¿Cuáles serían para la Junta esas garantías que tendrían que darse?

Confiamos en que, si todo va bien y la contención de la pandemia lo permite, en torno a junio puedan comenzar a abrir hoteles y restaurantes y afrontar así la campaña de verano. Ahora bien, no depende sólo de nosotros, el estado de alarma impone un mando único y debemos atender los plazos que se indiquen desde el Estado. Sobre cómo sería esta vuelta a la actividad, ya hemos adelantado que en nuestros planes estaría contar con protocolos higiénico-sanitarios para facilitar la apertura con seguridad. De hecho, ya tenemos elaborados parte de los nuestros, aunque vamos a colaborar también con el ministerio, a través del ICTE, para sacar unos estándares nacionales.

Y se hará, esta es nuestra propuesta, limitando por ejemplo el aforo y el tiempo de estancia en los restaurantes, observando que se guarden las distancias y con plato individual, como hemos adelantado. Porque nos parece que es lo mas sensato y porque así lo recomiendan los expertos sanitarios que consultamos para evitar retroceder en la batalla contra el virus.

A estas alturas ya nadie duda de que la seguridad en términos sanitarios va a ser uno de los factores primordiales para la recuperación de la actividad turística. En este sentido hay diferentes propuestas. Una de ellas es la posibilidad de articular, un “pasaporte biológico”, un mecanismo para hacer test a los viajeros internacionales en origen y destino. ¿Ve usted viable esta posibilidad? ¿Qué opinión le merece?

La única forma de hacer esto bien pasa por tener mucho sentido común y responsabilidad. Somos partidarios de que se realice un reconocimiento médico a los empleados de hostelería antes de incorporarse a su puesto de trabajo, de contar con métodos para medir la temperatura a los usuarios, guardar la distancia de seguridad y usar mascarillas y geles desinfectantes en todos los locales. Si exigimos esto a las empresas, para proteger al cliente, lo lógico es que también se garantice la seguridad de estos trabajadores, y de la población en general, midiendo y controlando la procedencia y situación de los visitantes. El cómo, es una cuestión que se está debatiendo ahora, y en la que, obligatoriamente tendrá que entrar el Gobierno central, que es el competente en el control de fronteras y en mantener o levantar el estado de alarma.

El sector hotelero y de restauración es uno de los más perjudicados en la Comunidad y los establecimientos ya prevén que habrá que hacer grandes esfuerzos e inversiones para poder reanudar la actividad. Reducción de aforos, desinfección y limpieza microbiológica, colocación de mamparas de separación, medición de temperatura corporal, etc. ¿Prevé la Junta algún tipo de ayuda económica para empresas que tengan que hacer frente a estas actuaciones?

Le adelantaba algunas de las propuestas que la Junta de Andalucía está planteando al Gobierno, para poder iniciar la desescalada de forma progresiva y retomar la actividad en la medida en que la situación lo vaya permitiendo, y sabemos que la realidad que están afrontando los servicios turísticos está siendo muy complicada. No solo ahora, sino que lo va a ser en el difícil escenario de recuperación que está por llegar. Peor con la misma seguridad le digo que ya hemos empezado a lanzar ayudas para mantenerlos a flote y lo seguiremos haciendo si el sector lo necesita.

Hasta ahora, el Presidente Sánchez se ha venido reuniendo con los Presidentes de las CC.AA. ¿Cuáles han sido las reivindicaciones/recomendaciones de Andalucía en materia turística?

Muchas, desde el inicio de la crisis, y por desgracia no siempre atendidas. Por citar alguna, pedimos el cierre de todos los establecimientos cuando aún no se había decretado, para que pudieran acogerse a los ERTEs antes de sufrir pérdidas irreparables o empezar a despedir a los trabajadores. Solicitamos que nos dejasen coordinar la disponibilidad de hoteles para su uso medicalizado o como refugio, que se tomaran medidas de protección sectoriales en materia fiscal o que se ampliaran los expedientes de regulación de empleo más allá del estado de alarma. Hace unos días le reiteramos la necesidad de adoptar un plan de acción nacional para el turismo, y más reciente los bonos vacacionales, de los que hablamos antes y de los que aún no hemos obtenido respuesta.

Debería escucharnos más, porque la experiencia y la competencia en turismo reside en las comunidades y es aquí donde tenemos la visión más cercana y acertada de la situación.

En este sentido, a su vez, ¿cuáles son las reivindicaciones/recomendaciones que los agentes turísticos hacen a la Junta de Andalucía?

Pues los que aparecen en el Plan de Choque de la consejería, ya transformados en medidas. Desde el principio mantenemos un contacto permanente con el sector, y en base a sus necesidades diseñamos este programa. Con el Plan no solo proponemos actuaciones concretas, sino que intentamos cubrir todas las deficiencias detectadas en las ayudas promovidas por el Estado que no daban cobertura a las empresas turísticas.

Ya sabemos que hay gran incertidumbre y los escenarios son muy cambiantes, pero, ¿cuáles son los escenarios que manejan en cuanto a caída del PIB turístico andaluz?

Planteamos 3 posibles situaciones, dependiendo de la velocidad e intensidad con que se produzca la recuperación de los mercados nacional e internacional. Si iniciamos la actividad en los meses de julio y agosto, podríamos presentar en el año unas pérdidas de 7.000 millones de euros y más de 55.000 puestos de trabajo afectados, en riesgo, cuya estabilidad habría que recuperar. De no iniciarla en esos meses, o si la reactivación es más lenta, las pérdidas subirían a 10.000 millones de euros y 105.000 empleos en riesgo. Y si nos vamos a septiembre, horizonte que cada vez vemos más lejano si seguimos controlando el virus como hasta ahora, hablaríamos de más de 13.000 millones de euros perdidos y cerca de 140.000 empleos afectados.

El pasado 2 de abril la Diputación Permanente del Parlamento Andaluz aprobó el llamado ‘Decreto de mejora y simplificación de la regulación para el fomento de la actividad productiva’. El texto alude a la declaración de los proyectos de campos de golf como interés turístico. ¿Puede explicar cuál es la idoneidad de la norma en cuanto a urbanismo y en concreto al desarrollo de proyectos de campos de golf?

El decreto incluye un centenar de medidas, entre modificación de tasas, supresión de barreras y simplificación o eliminación de procedimientos que la experiencia ha demostrado manifiestamente ineficaces, como la declaración de interés turístico de campos de golf. Si antes era necesario hacer esas modificaciones, para mejorar la actividad productiva y aliviar la tramitación, imagínese ahora. Va a ser esencial para salir de la crisis económica que está provocando el coronavirus.

Y sobre lo que pregunta, conviene recordar que la implantación de la figura de los campos de interés turístico se hizo a través de una excepción a la LOTA, la Ley de Ordenación del Territorio, por la cual un acuerdo del Consejo de Gobierno puede torcer la voluntad de los ayuntamientos obligándolos a recogerlo en su planeamiento urbano. Directamente limita el principio de autonomía local recogido en la Constitución. Fíjese que lo que proponemos ahora es preservar esa autonomía de los ayuntamientos, dar más seguridad a nuestro Ordenamiento Jurídico y evitar las costosas adaptaciones de los PGOU, para que los recursos municipales se puedan destinar a otros fines necesarios como la atención de los ciudadanos o el fomento de la economía local.

Desde 2008, se habían presentado 44 solicitudes de desarrollos de campos y ninguna de ellas había visto la luz. ¿Abre esto la puerta a la aprobación, ahora sí, de nuevos proyectos?

Pues ese es el balance, efectivamente. En los 12 años que lleva vigente el decreto de golf no se ha construido ni un solo campo turístico en Andalucía. Mire, es más, coja la Ley 1/2008 que dio rango legal a la figura del campo de interés turístico recogido en el decreto y busque su objetivo, su justificación. Literalmente dice que se aprobó para impulsar la actividad económica, cosa que no ha ocurrido, y para mejorar la competitividad turística de Andalucía. Que ya me dirá cómo se mejora la competitividad frenando en seco a un sector en el que somos líderes en este país.

Con el decreto de simplificación, que elimina la figura de interés turístico, se van a poder crear nuevos proyectos. Pero ojo, sin barra libre, como he visto en alguna publicación. Más bien al contrario, insisto, respetando la autonomía local y protegiendo aún más al medio, porque serán campos deportivos que cumplan con el resto de las condiciones marcadas en el decreto: en suelo urbanizable si conllevan desarrollo inmobiliario, en no urbanizable cuando ese complemento de viviendas o de hoteles se ubique en urbano contiguo, y con planes especiales si se localiza en suelo no urbanizable y no cuenta con usos residenciales o turísticos. Se quiere evitar la creación de nuevos núcleos de población aislados, que es lo que permitía la declaración de campo turístico, que luego hay que dotar de servicios públicos que pagamos todos y a precio de oro.

Esta semana hemos tenido noticias de que Alemania ha abierto sus campos con medidas estrictas de higiene y distanciamiento social y el sector ya alerta de que el golf es uno de los deportes más seguros al no tener contacto entre los jugadores. Esto se está convirtiendo en una de las reivindicaciones principales del sector y en un clamor en RR.SS. ¿Qué puede decirnos al respecto?

Antes recordaba que las medidas que estamos diseñando para al desconfinamiento se basan en la opinión médica, la sensatez, el sentido común y la responsabilidad. No puedo decirle, por tanto, más que lleva razón. El golf, incluso en el juego por equipos, es uno de los deportes que menos cercanía exige entre los jugadores.

Otra de las reivindicaciones del sector es que se le equipare al sector turístico y se le dote de idénticas herramientas para superar la crisis del COVID – 19. ¿Le parece razonable la petición?

En las medidas que hemos incluido en el Plan de Choque hablamos de empresas y trabajadores, no de subsectores dentro del turismo. Hacemos distinción solo, por ejemplo, a la hora de incluir a autónomos o fijos discontinuos porque estaban más desprotegidos; o al referirnos a los guías turísticos, porque el Gobierno central los había dejado atrás en sus primeras actuaciones. En la consejería sí entendemos el golf como actividad turística y deportiva y, por tanto, puede ser beneficiario de las medidas propuestas.

El golf dentro de la industria turística se ha revelado como un potente desestacionalizador del turismo en Andalucía. Dentro de las competencias de la Junta, ¿atenderá a esta petición del sector?

Como le digo, lo entendemos como miembro de la familia del turismo, de cara por ejemplo a su promoción. De hecho, parte de las acciones que vamos a desarrollar para reactivar la actividad se orienta a este segmento, como la asistencia a la IGTM de Gales, en octubre, o promover el IAGTO Andalucía Trophy que tendrá lugar en Cádiz, o patrocinar el Andalucía Masters de Valderrama, si finalmente cuadra en el circuito europeo y se puede celebrar este mismo año. Confiamos en que sea así.

Una de las reflexiones más extendidas durante esta crisis es que de ella no saldremos como hemos entrado. Que necesariamente nuestra sociedad será otra y que vamos a asistir a innumerables cambios sociales y en general de forma de vida. ¿No sé si está de acuerdo?

Comparto esa reflexión. Aún, siendo los mismos, no vamos a ser iguales.  No nos vamos a comportar igual. Durante el tiempo que dure la situación, tendremos que seguir siendo tan responsables como hasta ahora. Y permítame reconocer y agradecer el excelente comportamiento que están mostrando los andaluces, absolutamente ejemplar. Y ese aprendizaje lo llevaremos con nosotros mucho tiempo después. Creo que también vamos a ser más empáticos, nos pondremos en el lugar de los demás y valoraremos más la normalidad y lo cotidiano, aquello que antes dábamos por hecho y que ahora estamos reconociendo su auténtico valor.

En línea con la pregunta anterior y en clave de futuro, ¿qué retos deberá afrontar el turismo en Andalucía una vez superada la pandemia? ¿Qué se puede aprender de esta situación a nivel turístico?

Habrá que poner de nuevo en marcha una maquinaria que se ha parado, y lo tendremos que hacer para un turista que probablemente será más exigente y respetuoso, más medido en su consumo y más selectivo. Y los destinos y el sector tendrán que ser más proactivos y ágiles, más colaborativos y comprometidos con la sostenibilidad. Y con una extraordinaria capacidad de adaptación, para exprimir al máximo su resiliencia, como ha demostrado esta industria en anteriores crisis.

Muy probablemente nacerá, ya comenzó antes de la crisis sanitaria, una conciencia de la colectividad y la corresponsabilidad social en la era post-pandemia. Cambio climático, ecologismo, energías renovables, reciclaje, materiales respetuosos con el medio ambiente, la lista es interminable. ¿Tiene en cuenta esta circunstancia la Consejería de Turismo?

Claro que la tenemos. Ya le avisaba que pensamos, además, que ese es el nuevo perfil que van a tener que asumir los destinos que quieran ser competitivos. Por nuestra parte, estamos adaptando a esta realidad el nuevo Plan General de Turismo Sostenible de Andalucía, que estábamos redactando para el periodo 2021-2030 cuando surgió la pandemia. Este programa va a ser el que prepare a la industria turística andaluza para ese nuevo futuro y con el que el Gobierno autonómico acompañará permanentemente al sector.

¿Cree que Andalucía podría estar en condiciones de liderar una revolución en cuanto a turismo sostenible?

Puede y debe. Podemos y debemos hacerlo, ese es el objetivo, y estamos preparados para liderar el cambio. No solo aquí, sino trasladando nuestro impulso para animar a otras zonas. Le comento esto porque nuestra región fue designada por el Comité de las Regiones de la Unión Europea para desarrollar el dictamen que renueve el concepto y la aplicación de la sostenibilidad en el campo turístico, para todos los destinos regionales del marco comunitario. Y la designación no es casual. Responde al trabajo que estamos realizando en esta legislatura con el compromiso de seguir los objetivos de desarrollo sostenible que debemos promover en la comunidad.

Por último, nos gustaría que mandara un mensaje a quienes planeen viajar tras la recuperación para que elijan Andalucía.

Solo les diré dos cosas. Una, que Andalucía tiene diversidad y calidad en su oferta para todos los que se acercan a conocerla, además de un carácter singular que la hace incomparable en el panorama internacional. Y dos, que esta tierra es líder en turismo nacional porque también es la que mejor cuida de sus viajeros más cercanos, la que más los conoce y se ofrece al visitante, y una de las que más seguridad les va a aportar. A los datos de estos días me remito que auguran que, de seguir así, nuestra región va a enfilar la recuperación partiendo de una posición privilegiada. Bueno tres, déjeme decir uno más: que vamos a salir de esta situación y lo vamos a hacer de la mejor forma posible, juntos y mirando al futuro con esperanza.

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