Brooks Koepka, el jugador de golf que adora el béisbol

Brooks Koepka debería haber sido jugador de béisbol si se hubiera cumplido la tradición familiar, pero uno nunca sabe lo que le tiene reservado el futuro. Su padre y antes su tío abuelo Dick Groat, considerado uno de los jugadores legendarios de los Piratas de Pittsburgh, lo fueron.

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El pequeño Brooks habría seguido sus pasos de no ser por el tremendo accidente que sufrió cuando iba en el coche con su niñera y fueron embestidos brutalmente por otro vehículo. El niño, que entonces tenía diez años, tuvo que aparcar durante varios meses los deportes de contacto para curar las múltiples fracturas de su nariz y pómulos. Así que se lo pasó jugando al golf en el Okeeheelee Golf Course en West Palm Beach. Ahí comenzó la historia de Brooks Koepka, el jugador de golf que adora el béisbol y que una vez declaró: “Si pudiera empezar, jugaría al béisbol, cien por cien, sin dudas.”

Como estudiante universitario, pasó sin pena ni gloria por Florida State y se quedó fuera     de la escuela de clasificación del PGA Tour. Así que Brooks, aconsejado por su entrenador Claude Harmon III, puso rumbo al Chalenge Tour en Europa, en vez de optar por hacer méritos en los diferentes circuitos profesionales de los Estados Unidos. En dos años en el Viejo Continente acumulaba ya cuatro triunfos, dos de ellos en España. El tercero le valió el pasaporte para el European Tour y regresaba a Estados Unidos por la puerta grande.

Pero detrás del golfista que es Brooks Koepka se esconde un carácter de verdadero competidor que siempre aspira a lo máximo y cinco años más tarde, en 2017, igualaba en Erins Hills el mejor registro ganador de la historia del US Open, junto con el de Rory McIlroy en 2011 y terminaba ese mismo año octavo en el ranking mundial.

Desde entonces, el jugador ha disputado como profesional en el Circuito Americano 115 torneos hasta ahora, terminando 19 veces en el top 10, a la vez que número 1 del Ranking Mundial en 2018 y 2019. 

En el plano más personal, Brooks no ha tenido ningún problema en dar su opinión de forma, a veces, incluso un tanto descarnada y sin pelos en la lengua. Fue el caso de los comentarios al respecto del incidente de Sergio García en Arabia Saudí el año pasado, donde Koepka calificó el comportamiento del español como «de un niño» y afirmó que «había faltado el respeto a todos los jugadores». O su bien conocida por los medios opinión sobre el juego lento y las declaraciones vertidas al respecto, que sin nombrar a Dechambeau podrían muy bien referirse a él.

Su aversión a los medios, en todo caso, tampoco ha ayudado a incrementar su popularidad. Pero ese perfil público un tanto tosco no entiende de campos duros ni da un paso atrás. «Mi mente siempre va 10 pasos por delante. Quizá no debería ser así, pero eso me ayuda», decía a ‘Golf Digest’ en 2015, hablando precisamente de sus opciones de ganar un ‘major’.

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