Ruta 21 Sudáfrica

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Ruta 21 en Sudáfrica
Steenberg Golf Club en Sudáfrica

Por Javier Varela, director de Ruta 21 en Movistar+Golf

Salimos del aeropuerto de Málaga con destino Johannesburgo. Tan sólo 14 kilómetros nos separan del continente africano del que, en los días de poca bruma, podemos ver el perfil de sus montañas. Sin embargo, para ver el otro extremo del continente hay que volar una buena docena de horas. Johannesburgo no es más que un aeropuerto de paso, ya que esta ciudad tiene poco que ofrecer al visitante. Desde aquí volamos a Nelsprut-Mpumalanga, situado a un par de horas en coche del Parque Nacional Kruger.

Phelwana Game Lodge es una reserva natural de 160 hectáreas con 6 tiendas de lujo en el que el visitante puede disfrutar de todas las comodidades en plena naturaleza. Un pequeño safari y un paseo a pie a la mañana siguiente era nuestra primera toma de contacto con el mundo animal, donde pudimos divisar zebras, jirafas, antílopes, hipopótamos y búfalos.

Parque Kruger entre Zimbawe y Mozambique

En los dos días posteriores visitamos el gran Parque Kruger y la “Panoramic Route”. Dos millones de hectáreas conectan este inmenso parque natural con los países vecinos de Zimbawe y Mozambique. No es la mejor época del año para ver animales, pero pudimos casi tocar con nuestras manos una manada de elefantes que pasaron por delante de nuestro coche, así como una familia de leonas con sus cachorros. Seas amante de la vida salvaje o no, esta experiencia te marcará de por vida.

Ruta 21 en Sudáfrica
Cañón del Río Blyde

Merece la pena visitar el Cañón del Río Blyde con su abismal precipicio y las “Three Rondavells”, así como las cataratas que encontramos en este parque natural. Un auténtico espectáculo paisajístico que forma parte de la “Panoramic Route”. Tanto ésta como la visita al Parque Kruger recomiendo hacerlas en tu propio coche de alquiler.

Ciudad del Cabo es ecléctica, multicolor y diversa

Javier Varela
Javier Varela, director de Ruta 21, Movistar+ Golf
Grafiti en Ciudad del Cabo
Graffiti en Ciudad del Cabo

Nuestra segunda escala es una ciudad que guarda un gran vínculo con todos los españoles. En Ciudad del Cabo resonó con fuerza el gol de “Iniesta de mi vida” en el año 2010. Este lugar vio cómo España ganaba su primer mundial de futbol. Probablemente sea la ciudad más occidentalizada y europea de todo el continente africano, sin que por ello pierda ni un ápice de personalidad. Ecléctica, multicolor y diversa. Aunque la historia reciente de este país aún nos escuece a todos, ciudades como esta miran hacia el futuro abriéndose al mundo. Algo que nos ha chocado bastante es la evidente brecha social que sigue habiendo entre blancos y negros. Los primeros son los propietarios de los negocios, disfrutan del ocio y ostentan los mejores puestos de trabajo. Los segundos realizan los trabajos más duros. En 14 días hemos visto a pocos blancos realizando trabajos duros y a pocos negros montando en bicicleta. Ojalá la próxima vez que vengamos este porcentaje haya cambiado.

Importante es no olvidar el recentísimo pasado del Apartheid, para lo que la visita a Robben Island, la prisión en la que Nelson Mandela pasó 18 años, se vuelve imprescindible. Además de visitar su celda, el gran valor de esta visita es que los guías son antiguos prisioneros de esta cárcel, que relatan con detalle aquellos años oscuros de Sudáfrica.

En Ciudad del Cabo podemos encontrar 2 sub-partes, una más local y cotidiana entre Table Mountain y Lions Head, y la otra mirando hacía el mar. La orografía se ha encargado de esta división natural, otorgando al trazado urbano aún más personalidad. Los mercados de Victoria & Alfred en la zona del puerto y un paseo por The Company´s Garden, son visitas obligadas.

Ciudad del CAbo
Ciudad del Cabo

El Cabo de Buena Esperanza es otra de las visitas obligatorias

La subida a Table Mountain es una de las experiencias más bonitas de nuestro viaje. Las vistas de la ciudad y de la parte sur de la península hacen que el tiempo se detenga allí arriba. El Cabo de Buena Esperanza es otra de las visitas obligatorias en esta península custodiada por el Índico y el Atlántico. A la vuelta se puede parar en Boulders Beach, una playa ocupada por una colonia de pingüinos.

Coche de alquiler
El coche de alquiler es la mejor opción para conocer Sudáfrica

El coche de alquiler es la mejor opción, pero para aquellos que no se atrevan a viajar solos o quieran disfrutar de una buena organización en su viaje, tanto en el golf como en el resto, pueden recurrir a especialistas como Birdie Tours, una compañía española cuya especialidad son los viajes a Sudáfrica.

Steenberg es un campo que te deja con la boca abierta.

Steenberg es uno de esos campos que te deja con la boca abierta. Sus impresionantes parajes hacen que disfrutes tanto del entorno que hay momentos en los que te cuesta concentrarte en el juego. La naturaleza ha puesto todo su buen hacer para regalar a Steenberg un marco que no tiene parangón. La cercanía con las montañas de Silvermine, hacen que el viento juegue un papel importante en este recorrido. Sus calles son amplias, aunque los bunkers están muy bien situados.

Vista general Steenberg Golf Club
Steenberg Golf Club

Peter Matcovich puso todo su talento para dibujar un trazado con distintos tipos de dog-leg, obligando al jugador experimentado a tener que mover la bola desde los tees de atrás y dejándonos tintes de calidad de un campo de competición. Los greenes son movidos, bien protegidos por bunkers y permiten posiciones de bandera realmente bonitas. La rodada es perfecta y la velocidad nos encanta. Al terminar la ronda, la visita a Steenberg Wineyard, situado a escasos 200 metros del golf para probar los famosos vinos de esta parte de Sudáfrica es algo que no hay que perderse.

La comida en general es muy buena. Se come más carne que pescado y se bebe un buen café. Nos ha sorprendido gratamente comprobar que no es en absoluto una ciudad cara, donde puedes disfrutar de muy buenos desayunos y de buenas comidas a precios por debajo de muchas ciudades españolas.

Nos despedimos de Sudáfrica sabiendo que no tardaremos en volver. Un país colosal y con muchos contrastes, en el que los paisajes y la vida salvaje te cautivará para siempre.

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