Shane Lowry viste The Open de color irlandés por los cuatro costados

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Jon Rahm, undécimo, mejor español en Royal Portrush

Shane Lowry (foto: European Tour)

Con un ambiente espectacular, el campo de Royal Portrush se volcó para vivir la primera victoria en un Grande del ídolo local Shane Lowry. 

Hay que recordar que aunque políticamente la isla esté dividida entre el norte y el sur, a efectos golfísticos forman una única federación, al igual que sucede con el rugby. De esta forma, aunque tengan banderas diferentes, Rory McIlroy y Shane Lowry compartieron equipo como amateurs y el corazón de los aficionados también como profesionales. 

Por eso, en ausencia del antiguo número 1 del mundo, que no superó el corte, el fornido jugador de Mullingar era el más apoyado por los 50.000 espectadores que abarrotaban el Dunluce Links de Royal Portrush, en una jornada desapacible que, por momentos, rayó lo infernal.

Lowry, que en 2016 ya había vivido lo que es perder una misma ventaja de 4 golpes con la que partió en el US Open de 2016, se conjuró para no venirse abajo ante los posibles contratiempos que le pudieran suceder. 

Y el primero llegó en el hoyo 1, cuando un inesperado bogey rebajó su renta a 3 impactos. Sin embargo, se rehízo y ya nunca perdió ese margen en los 17 hoyos restantes. 

Es más, incluso la amplió a 6 al final de la primera vuelta y, especialmente, en los agujeros finales, que se convirtieron en un auténtico baño de masas que regalaba un público entregado a sus colores y que vitoreaban como si de un partido de fútbol se tratara.

Tommy Fleetwood era el único que le aguantaba el tipo en unas condiciones dantescas, pero nunca fue capaz de ponerle en serios apuros. Por detrás, el resto de los favoritos iban sumando golpes de más en sus casilleros, en lo que se convirtió en una criba que no perdonó a nadie. 

Después de Lowry (-15) y Fleetwood (-9), concluyó 3.º Tony Finau (-7) y completaron el quinteto inicial Lee Westwood y Brooks Koepka con -6. 

Por parte española, no se pudieron cumplir las esperanzas de remontada de Jon Rahm. Ya desde el hoyo 1 se le atravesó la jornada con un doble bogey y por más que remó, no le fue posible ganar al campo por primera vez en la semana. Su tarjeta final de 75, para un acumulado de -3 le relegó a la 11.ª plaza, que evidentemente le supo a poco. Sergio García, por su lado, se quedó muy lejos de sus expectativas después de firmar 78 golpes y quedó antepenúltimo.

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